Poema de NBX

"En una
fresca tarde otoñal
en la ciudad de Halloween
En lo alto de una colina un esqueleto se sentaba,
contemplando la luna desde allí.

Con un muciélago
por corbata, se le veía alto y delgado.
Jack Skellington era por todos llamado.
Estaba cansado y hastiado de la ciudad de Halloween.

"Estoy harto
de sustos, de miedo de terror,
Estoy cansado de ser un ruido en la noche,
Me aburren mis miradas que causan pavor,
Y me duelen los pies de bailar como un fantoche.
No me gustan los cementerios, necesito cambiar.
Tiene que haber algo más en el mundo aparte de asustar."

Entonces,
saliendo de una tumba, serpenteando en una espiral,
apareció una neblina espectral que aullaba con un gimoteo.
Era una pequeña figura fantasmal que ladraba como un perro,
con un farolillo por nariz, que brillaba en la oscuridad.
Era el perro de Jack, Zero, el mejor amigo que tenía,
pero Jack apenas se percató de su presencia, y eso a Zero entristecía.

Durante toda esa
noche y el día siguiente,
Jack deambuló de uno al otro lado,
estaba consternado.
Entonces, en lo más profundo del bosque, justo antes del poniente,
Jack se topó con algo sorprendente.
A menos de veinte pasos de donde estaba,
había tres enormes puertas, en la madera talladas.
Se quedó de pie frente a ellas, sobrecogido completamente.
Entonces una de las puertas atrajo a su mente.
Encantado y entusiasmado, aunque algo preocupado,
Jack abrió la puerta, y una ráfaga invernal lo empujó al otro lado.

Jack no lo sabía,
pero había aterrizado
en medio de un lugar,¡la Ciudad de la Navidad!
Inmerso en su luz, Jack ya no estaba embrujado.
Al fin habia hallado aquello que ansiaba encontrar

Y para que sus
amigos no lo tacharan de embustero,
cogió un calcetín repleto de regalos que colgaba junto al fuego.
Cogió caramelos y juguetes de los que se amontonaban en los estantes
¡Y un retrato de Santa Claus con todos sus ayudantes!
Cogío la estrella del árbol,las luces y la decoración,
Y con la gran letra C del letrero de la Ciudad de la Navidad completó su
colección.

Cogió cualquier
cosa que brillara como un misto,
incluso un puñado de nieve se llevó de allí.
Lo agarró todo, y sin ser visto,
emprendió el camino de vuelta a Halloween.

Una vez en la
ciudad, Jack convocó una reunión;
todos contemplaban extasiados los objetos de la Navidad
Nadie estaba preparado para tan asombrosa visión.
¡La mayoría estaban entusiasmados, aunque a algunos hacía temblar!

Durante los días
siguientes, mientras la tormenta tronaba,
Jack se sentaba a solas y, obsesionado, se preguntaba:
"¿Por qué mientras ellos reparten sonrisas y alegría
tenemos que entregar nosotros sólo miedo y agonía?
¡Yo podría ser Santa Claus y repartir felicidad!
¿Por qué tiene que ser él quien año tras año se ocupe de la Navidad?"
Indignado por tamaña injusticia, Jack caviló y caviló.
Entonces tuvo una idea, "¡Si… si! ¿Por qué no?

En la ciudad de
la Navidad Santa Claus algunos juguetes fabricaba,.*
cuando entre el jaleo escuchó que alguien al timbre llamaba.
Abrió la puerta, y un gesto de sorpresa en su rostro se dibujó
Cuando a unas extrañas criaturas con disfraces en su rellano vio.
Eran muy feos y tan pequeños que para verlos su mirada bajó.
Al abrir sus sacos gritaron: "¡Truco o trato!
Y empujaron al pobre Santa Claus dentro del saco.
Y a la ciudad de Halloween lo llevaron, como Jack ordenó.

En Halloween se
reunió de nuevo la concurrencia,
pues nunca habían visto a nadie con aquella apariencia
y mientras todos observaban con cautela a aquel anciano, extrañados,
Jack contó a Santa Claus el plan maestro que había trazado:
"¡Mi querido señor Claus, creo que es un agravio
que tenga que ser usted Santa Claus año tras año!
Pero esta vez seré yo quien reparta regalos y felicidad.
Nos cambiaremos el puesto y usted podrá descansar.
Yo seré quien grite esta vez, "¡Feliz Navidad!"
Usted en cambio deberá tumbarse en un ataúd, hacer chirriar puertas y con un
grito asustar.
Y por favor, señor Claus,no piense mal acerca de mi plan.
Para hacer el trabajo de Santa Claus, daré de mi lo mejor que pueda dar."

Y aunque Jack y
sus amigos pusieron en su tarea la mejor intención,
su idea de la Navidad no seguía siendo sino una macabra ilusión.
El día de Nochebuena todo estaba listo y empaquetado
y Jack sus renos a su elegante trineo-ataúd había atado.
Pero la noche de Nochebuena, cuando estaban a punto de despegar,
La niebla comenzó por la ciudad de Halloween lentamente a avanzar.
Jack dijo, "Esta niebla es demasiado densa, no podremos volar.
No habrá Navidad, y no podré ser San Nicolás".

Entonces una
pequeña luz brillante se distinguió en la niebla, como un lucero
¿Qué podía ser…? ¡Era el perro de Jack, Zero!
Jack dijo: "Zero,con tu brillante nariz,
¿Podrías ayudarme a guiar mi trineo lejos de aquí?"

Y como el sueño
de Zero era sentirse necesitado,
voló hasta la cabeza del trineo, encantado.
Y cuando el trineo del esqueleto comenzó a volar, con su sombra fantasmal
Jack cacareaba, "¡Buenas noches a todos, y Feliz Navidad!"

Esta fue la
pesadilla antes de Navidad, y no hubo en todo el mundo un solo hogar
en el que criatura alguna, ni siquiera los ratones, pudiese hallar la paz.
¡Todos los calcetines que colgaban junto a las chimeneas cuidadosamente,
contenían un susto en su interior a la mañana siguiente!
Los niños, arropados confortablemente en sus lechos,
tenían pesadillas sobre fantasmas y cabezas de esqueletos.
La luna sobre la nieve recién caída colgaba
y una sombra espeluznante sobre la ciudad proyectaba.
Y la risa de Santa Claus parecía ahora graznar,
Y el repiqueteo de las campanillas parecía más bien el sonido de los huesos al
castañear.
Y entonces fue cuando atónitos vieron
que lo que tiraba del trineo-ataúd no eran sino esqueletos de ciervo.
Y un esqueleto tan feo y chiflado sentado detrás
que al momento todos exclamaron, "¡Este no puede ser San Nicolás!
De casa en casa, con verdadero deleite
Jack fue entregando, feliz, cada regalo y juguete.

¡De tejado en
tejado saltaba como un trapecista
dejando regalos que parecían sacados de una cripta!
Y ajeno a que el resto del mundo de miedo se moría
Jack repartía su propio concepto de alegría.

Visitó la casa de
Pablo y Raimunda
regalándoles una Barbie y un Ken recién salidos de la tumba.
Entonces visitó la casa de la pequeña Isabel Tenorio;
y le obsequió con una muñeca bebé poseída por un demonio.

Un tren
monstruoso con tentáculos en vez de railes,
una marioneta fantasmal blandiendo un hacha de afilado canto,
Una planta carnivóra, con forma de corona de mortuorios desfiles
y un osito de peluche vampiro con colmillos de espanto.

Jack no oyó los
gritos de terror que se proferían.
¡Tan sólo su propio espíritu navideño lo envolvía!
Jack miró hacia abajo desde su oscuro y estrellado rincón
Y vio el ruido, la luz y la conmoción.

"¡Oh!¡Parece
que se divierten, menudas celebraciones!
Me están agradeciendo el buen trabajo que he acabo de realizar."
Pero lo que el pensó que eran fuego artificiales repletos de buenas
intenciones,
eran balas y misiles que lo intentaban matar.

Entonces, entre
la descarga de artillería
Jack pidió a Zero que se marchara hacia la lejanía.
Y se elevaron en aquel cielo estrellado
hasta que fueron alcanzados por un misil bien disparado.
Y mientras caían hacia el cementerio, y perdían visibilidad
se oyó: "¡Buenas noches a todos y Feliz Navidad!".

Hasta una gran
cruz de piedra Jack se arrastró,
y desde ahí su gran pérdida contempló.
"Pensé que podría ser Santa Claus, creí haberlo logrado".
Jack estaba confuso y profundamente apenado.

Sin saber hacia
donde girarse, alzó su mirada al cielo,
entonces se desplomó sobre la tumba y comenzó a llorar.

Y mientras Zero y
Jack yacían apenados en el suelo,
escucharon de repente una voz familiar.

"Mi querido
Jack" dijo Santa Claus " Alabo tu intento.
Sé que no querías que acabara así todo este invento.
Y por eso ahora estás triste y deprimido,
pero has de saber que apoderarte de la Navidad una buena idea no ha sido.

Halloween es el
lugar ideal para ti,
Y Jack, aunque hay mucho más que podría decir,
ahora he de darme prisa, es casi Navidad y tengo que partir".

Entonces con un
guiño a su trineó subió
dijo "¡Feliz Navidad" y con la mano los despidió.

De vuelta en casa
Jack entristeció, pero entonces, como en un sueño, Santa Claus al fin,
llevó la Navidad a la ciudad de Halloween."

Original por Tim Burton

 

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